Baches en el capitalismo aplicado

En esta semana, los temas de economía y ‘capitalismo aplicado’ han estado a la orden del día. Primero fue el listado de productos con ‘salvaguarda arancelaria’, luego el pago por alquiler de libros en las bibliotecas danesas.

Para quienes tenemos más de 40 años,  está aún fresco en la memoria el tema del ‘paquetazo’. El  temido paquetazo marcaba el comienzo de todo año fiscal y era en buena parte la medida que demostraba el pésimo manejo económico que nos caracterizaba. Creíamos que cosas como ‘el paquetazo’ eran hechos del pasado. Ahora claro el ‘vulgar’ paquetazo tiene un nombre políticamente correcto: es una ‘salvaguarda arancelaria’.  Elegimos a un Economista como Presidente para que guíe de la mejor manera al país, pero citando las palabras del editorial de El Comercio de ayer  ¡Se feriaron la bonanza más grande de este país! Pero no es precisamente de este tema de economía del que me interesa escribir, sino de uno de los ‘baches’ en la aplicación del capitalismo que tenemos en el Ecuador, con el que me di de manos a boca en esta semana.

La biblioteca en Dinamarca es una maravilla. Y así, entendida como concepto ‘la biblioteca’, no el espacio físico. De hecho, yo estoy en uno de los campus más pequeños de mi Universidad (la Universidad del Sur de Dinamarca) y la biblioteca física de este campus no contará con más de 10 anaqueles. La del campus principal es muchísimo más grande y amplia, como lo es la biblioteca de mi pueblo, Kolding. Pero el espacio físico en donde están almacenados los distintos ejemplares no es tan importante cuanto la suma de todos ellos, ya que al solicitar un libro en préstamo éste se busca en la base de datos de todas las bibliotecas a nivel nacional y en donde se encuentre disponible un ejemplar, se envía al solicitante. En el peor de los casos, de no contar con el libro, eventualmente es posible buscarlo en bibliotecas hermanas cruzando la frontera hacia Alemania.

A eso es a lo que yo sí llamaría ‘socialismo del siglo XXI’, pero sería apedreada por todos los post-marxistas puesto que el sistema, si bien es para todos, en el lugar en que se encuentren sin ningún tipo de distinción, tiene en sí un componente de capitalismo aplicado del que yo jamás antes había escuchado. Los libros en realidad se ‘alquilan’ en la biblioteca. Es decir, que el autor del libro recibe por parte de la biblioteca danesas un pago anual por el uso de su obra. Lo que significa que al alquilar un libro en la biblioteca no estás, por decir de algún modo, ‘estafando al autor’ al dejar éste/a de percibir el valor por la venta del libro.

Por supuesto que el porcentaje que se percibe por alquilar obras en la biblioteca no es enorme, aunque hay excepciones como la del escritor Bjarne Reuter, mundialmente conocido por sus  novelas infantiles quien encabezó la lista del año 2014 con 785.000 dkk (alrededor de 175.000 usd). Pero éste es un detalle de capitalismo aplicado que en el Ecuador se ha olvidado, algo así como cuando los Reyes Magos no cruzaron ‘el charco’ el 6 de enero y por ende no hay regalos de reyes para los niños ecuatorianos.

No sé si el porcentaje por alquiler de libros en la biblioteca se distribuye para autores extranjeros que estén inscritos en el sistema del ministerio de cultura, tampoco es un tema que amerite investigación, aunque de hecho si quisiera buscar toda la información la encontraría en el Internet, pues la transparencia fiscal no es un discurso sino un hecho, por ello sé cuánto dinero ganó el autor Reuter el año anterior que está publicado en el sitio pertinente del ministerio de cultura: www.bibliotekspenge.dk.

Lo que es interesante es que las bibliotecas danesas funcionan muy bien, sirven a todos, permiten compartir todos los géneros literarios (también audio y video, por supuesto) y sus autores son económicamente recompensados y eso no es un misterio, es conocido y fomentado por una sociedad organizada. Entonces el sistema económico capitalista, que sí puede ser perverso, amerita que se aplique con justicia en todos los ámbitos, también en el académico e intelectual. Y, claro, aquí no se ‘denigra’ a quien lee bajo el estigma de ‘pelucón’ y se le recompensa con impuestos (perdón ‘salvaguardas’), pues las bibliotecas y el conocimiento son un bien para todos.

20150314_111021
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s