¡Por la abuela del Vivanco!

Como sufro del síndrome de la “hija menor”, creo siempre que estoy tarde a algo. Ayer, decidí que tenía que escribir un blog. Tarde, porque el boom de los blogs ya pasó, en fin. Lo he llamado a partir del artículo que lo inspiró: “¡Te lo paga tu abuela!” del periodista Vivanco. Como mi abuela, que en paz descanse, no me puede pagar nada, ella pobre, alma bendita, como diría mi mamá, le he dedicado mi blog a la abuela del periodista.

Y que por qué se lo dedico, porque tiene razón el periodista cuando dice que la beca por la cual estoy ahora sentada frente a mi computadora muriéndome de frío cuando se me sale el poncho, en mi departamento aquí en Dinamarca, se la debo a esa dulce señora, al periodista Vivanco, a mis papás, a mis hermanos, a los pescadores y a las concheras de Muisne y a todos los ecuatorianos. Y como a todos ellos (ustedes -en su mayoría) de seguro no les basta con un “Dios les pague” devengo escribiendo, que es lo que está a mi alcance acá en tierras vikingas. Porque la beca, la pago con trabajo los siguientes 6 años a partir del 2016 cuando vuelva al Ecuador.

En un “sondeo rápido” de redes sociales leí … ¡cada cosa! en respuesta a este artículo.  De miedo. Becarios, como yo, empeñándose en demostrar sus habilidades en el uso de la retórica y el manejo de metodologías cuantitativas de análisis del discurso (?) –esto último es un sinsentido, el análisis discursivo es en esencia cualitativo, es un análisis de contenido del discurso, es como decir “una carne tártara bien cocida”– Médicos apelando al artículo no-sé-que-número de la Ley de Comunicación; “imberbes” (como diría mi tía, que también en paz descanse) de la edad de mis ex-alumnos escribiendo cartas con encabezados super formales y cambiando de tercera persona (usted) a segunda (tú) a mitad del tercer párrafo, como muestra de camaradería? desprecio? No sé.

En fin, las respuestas, y los comentarios y las replicas y contra-replicas … tal como el dicho: peor la cura que el mal.

Del artículo del periodista Vivanco sólo concluyo dos cosas: (1) que la envidia, sana mismo … no es nunca, por lo que pobres sus (ex?)amigos que están afuera con becas, porque él se encargará de hacerles devengar con creces todas las fiestas en Nueva York, las fotos en la playa, en la nieve, en el puerto, en Manhattan y en el Bronx (no conozco Nueva York más allá de “Sexo en la Ciudad”, así que … de ganita hablo!!), (2) que si la intención del periodista era llamar a la atención que “no es el presidente Correa el que nos dio la beca” sino el Estado Ecuatoriano, … ´por qué, no escribió eso CLARITO así, en esas mismas  palabras, en su primer artículo agregando el ejemplo que añade en su respuesta-a-la-respuesta, de que pasa lo mismo con las carreteras, que “la gente” cree que es el Presidente quien las hace y no los impuestos, el petróleo y las exportaciones de todos los ecuatorianos.

Yo gobiernista no soy, ni lo he sido nunca, con ningún gobierno, en realidad no soy hincha tampoco de ningún equipo, ni lectora asidua de ningún escritor.. seguramente es otra patología derivada de lo que llamo el “síndrome de la hija menor”. Recapitulando, que no soy gobiernista digo. Que no estoy en el Ecuador para poder ensañarme contra todas y cada una de las sabatinas, como la mayoría de mis ex-alumnos en redes sociales y como no estoy, tampoco puedo opinar. ¿Sobre qué base podría hacerlo?

¿Que puedo decir? Que sí, que habemos como 8000, leí ayer, becarios ecuatorianos estudiando en el extranjero con el dinero del gobierno. Que los impuestos se ven en las carreteras, y en los estudiantes en las universidades diciendo al mundo que existe un país que se llama Ecuador, en donde al gobierno le interesa que su gente se capacite, que aprenda y que devuelva lo aprendido en el país. Que, es el gobierno actual, no el gobierno pasado y que el Presidente es mi ex-profesor de Economía. Que mi profesor de literatura se desempeña como agregado cultural del Ecuador en nuestra embajada en Paris, y que eso a mi me llena de orgullo.  Eso es lo que yo, desde el frío y oscuro norte puedo decir. Ah, y también que tengo que volver a mi alma-mater a trabajar durísimo para que suba de categoría. Vuelvo porque además, tengo la suerte y estoy profundamente agradecida, de que me otorgara licencia de trabajo, lo que significa que tengo la certeza de un empleo desde el día que pise nuevamente tierra ecuatoriana.

Ah, y ya que llegué al punto de “no opinan en redes sociales por miedo”, del artículo del Vivanco.Si tengo algo de qué opinar. Mi proyecto de investigación gira en torno a la construcción del imaginario social de justicia global. Por ello, sigo la informacicón en redes sociales de organizaciones de movimientos sociales. Así, descubrí que en Bolivia se redujo a 10 años la edad mínima de los niños/as para trabajar. Se me salieron las lágrimas cuando leí semejante cosa! No me imagino, a mi Rebeca (acaba de cumplir los 10) teniendo que ganarse el pan. Arrebatándole su niñez, privándole del juego y de la escuela. Entonces, me empeñé en saber qué está haciendo mi país en el tema contra el trabajo infantil. Y me enorgullecí, enormemente, con las políticas de Estado. Con la Ministra Vaca Jones. Con el bono que se paga contra asistencia de los hijos a las escuelas. Entonces, me dio aún más pena de los bolivianos, porque sin lugar a dudas, la educación de sus mandatarios y de todos los ciudadanos votantes, sí hace la diferencia. Y, sí soy una embanderada de la justicia global. La beca de la Senescyt no es austera, pero tampoco me permite comprar todos los productos ecológicos y “fair trade” que quisiera. Pero sí, creo en el comercio justo, en el pago justo al empleado, en los horarios justos de trabajo, en las vacaciones en familia y … que el plátano ecuatoriano, el verde y el atún saben mejor que los que llegan acá desde Centro América y mucho, mucho mejor que los del resto de regiones 🙂

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Un comentario en “¡Por la abuela del Vivanco!

  1. Comparto y difiero algunos puntos con usted Verónica. Considero que las dos cartas de becarios en respuesta al dichoso articulo “Te lo paga tu abuela” tienen un fin común y es hacer notar que carece de sustento investigativo, como se dice por estos lares el señor Vivanco “habla de oídas”. Demostrando así, su completa falta de respeto no solo a los becarios (grupo del cual por cierto no soy parte) sino al universo de lectores que siguen su columna. Un hecho que cada vez mas frecuente en ciertos periodistas.
    Cuando usted se refiere a la “falta de experiencia” de los becarios al usar inicialmente en su redacción tercera persona y luego segunda entiendo que trata de ser acorde al estilo desenfadado de escritura con el que parece identificarse el autor, no veo desprecio en ninguna parte mas bien indignación.
    El tener criterio propio a la hora de redactar un articulo de opinión no justifica el inventarse una postura superficial y con falta de veracidad que atenta contra la integridad de un gran número de profesionales quienes gracias a sus méritos y esfuerzos familiares han accedido legítimamente a un programa de becas público, que no solo lo paga la abuela del señor Vivanco, pagan las mías también (de conocimiento general) y que aunque cueste admitirlo a unos mas que a otros es un proyecto loable (no solo, no soy gobiernista sino que nunca he votado por la lista del gobierno). Entonces le pregunto ¿cómo se siente al ser tachada de becaria borrega por algunos iluminados del periodismo?
    Y bendita la Ley de Comunicación y al articulo no se cuantito como usted dice, porque les ha permitido a estos “imberbes” demostrar que no se esta botando la plata y que documentarse bien antes de opinar nos puede salvar del descrédito a cualquiera.
    Finalmente, yo en cuanto a mi área respecta también he leído opiniones de becarios y han podido enriquecer la mía. Recientemente, la idea de grabar impuestos a la comida chatarra fue tratada de una aberración por algunos periodistas y vi tristemente como fueron replicados por algunos profesionales sanitarios en las redes sociales sin ningún tipo de sustento científico. Pues bien, no es ninguna locura o aberración. Una búsqueda rápida en buscadores médicos arroja una cantidad considerable de artículos científicos muy bien validados que demuestran la efectividad de dichas políticas en la calidad de vida de las poblaciones en donde se ha aplicado, ademas, de lineamientos hacia esa medida por parte de la OMS como forma de reducir el impacto de las enfermedades metabólicas consecuencia de estilos de vida poco saludables.
    Hay muchas cosas que se están haciendo en el Ecuador y que vale pena respaldarlas y otras que tienen que ser criticadas y deben ser escuchadas, eso es Democracia. Pero nadie puede etiquetarnos como pro o anti gobiernistas por ello y tachar de borregos a unos o salvadores otros y menos a un grupo que merecen todo mi admiración y respeto como los becarios.
    Saludos cordiales, y por cierto las latas de atún en aceite de girasol que se venden en algunos países de Europa se parecen en algo a las de Ecuador. 😀

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